Una Satsanga (o Satsang) es un pilar fundamental en el camino del yoga que va más allá de la práctica física de las asanas. Proviene del sánscrito Sat (verdad) y Sanga (compañía o comunidad), lo que se traduce literalmente como "asociación con la verdad".
En términos prácticos, es una reunión de buscadores o practicantes que se juntan para escuchar enseñanzas, meditar, cantar mantras o reflexionar sobre los textos sagrados y la naturaleza de la realidad.
El camino del yoga puede ser solitario y, a veces, difícil de mantener solo con la voluntad individual. Estar en una Satsanga crea un entorno de apoyo. Al rodearte de personas con objetivos similares, tu propia motivación se fortalece, lo que ayuda a mantener la constancia en la práctica diaria.
A diferencia de leer un libro, en una Satsanga la sabiduría se transmite a través de la presencia y la experiencia. Es el espacio ideal para:
Clarificar dudas filosóficas.
Profundizar en la comprensión de los Yoga Sutras o el Bhagavad Gita.
Aprender de la experiencia de maestros o practicantes más avanzados
Se dice que cuando un grupo de personas se reúne con una intención pura y elevada, se genera una vibración colectiva mucho más potente que la individual. Para el practicante, esto facilita estados de meditación más profundos que suelen ser difíciles de alcanzar por cuenta propia en el ruido del día a día.
El yoga no busca solo el bienestar personal, sino la unión con el todo. La Satsanga ayuda a disolver el ego al recordarnos que formamos parte de una Sangha (comunidad). Enseña a escuchar, a compartir y a reconocer la "verdad" en los demás, no solo en uno mismo.